DIARIO DE PUERTOS Y NAVIERAS - 25/10/2023
Los presuntos chanchullos de Doncel y su camarilla para adulterar la oferta de empleo público.
El caso del faro de punta Almina II.
Por el Colectivo Chance 85.
“El 1 de abril de 2020 se jubiló el antepenúltimo farero que prestaba servicio en el faro de punta Almina; al mes siguiente, lo haría el penúltimo. Para no dejar desatendido el servicio, el último farero prestaría servicio de continuo desde el 1 de mayo de 2020 hasta el 1 de septiembre del año siguiente, sin disfrutar ni de un solo día de descanso. Aunque le garantizaron que podría recuperar esos días cuando fuera posible, esto no sería así.
Tras una larga espera, el 1 de septiembre de 2021 la Autoridad Portuaria contrató a un nuevo técnico de Sistemas de Ayuda a la Navegación, pero en lugar de contratarse a una persona que dispusiera de la debida cualificación para ejercer un oficio que entraña una gran responsabilidad, se contrató a la novia del sobrino del responsable de Recursos Humanos de la Autoridad Portuaria, recurriéndose para ello a un proceso selectivo que estuvo plagado de presuntas irregularidades.
En este artículo se revelan algunas de esas presuntas irregularidades, desentrañándose algunos de los tejemanejes que presuntamente se utilizan en la Autoridad Portuaria de Ceuta para amañar las plazas de empleo público con la finalidad de “colocar” en la plantilla a determinadas personas, vulnerándose, hasta ahora impunemente y con el mayor descaro, los principios constitucionales de igualdad, mérito, capacidad y publicidad, que deberían regir las ofertas de empleo público.
Si bien esta deleznable práctica es de por sí grave, sus consecuencias se agravan todavía más porque en este caso se ha puesto en peligro la seguridad de la navegación en el Estrecho, lo cual poco parece importar a quienes adoptan las decisiones en esta Autoridad Portuaria, cuyas principales preocupaciones parecen ser recaudar tasas y proporcionar buenos empleos a la parentela y los allegados de quienes componen la particular camarilla de su presidente.
Por si esto fuera poco, Doncel y su camarilla no solo han presuntamente omitido cumplir las normas que —teóricamente— regulan la contratación del personal que presta servicio en el sector público, sino que además han vulnerado la normativa que ha establecido la Asociación Internacional de Señales Marítimas y Autoridades de Faros (IALA), de la que España es Estado miembro, normativa que forma parte del acervo del Derecho internacional y por ello tiene primacía sobre el Derecho interno de los Estados.
Esto es así porque la IALA ha establecido que es necesario cumplir una serie de requisitos para ejercer los oficios relacionados con las Ayudas a la Navegación, para lo cual ha emitido la recomendación R0141 (E-141), cuya obligatoriedad se fundamenta en el capítulo V del Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar, de 1974 (Convenio SOLAS). Esta norma, que tiene por objetivo garantizar la cualificación del personal que tiene a su cargo las Ayudas a la Navegación, establece que el personal que se ocupe de estas ayudas ha de poseer un certificado que lo habilite para ello. Este certificado, cuya existencia no se debe a ningún capricho, sino a la necesidad de garantizar la seguridad de la vida humana en el mar, se expide por la IALA o en su nombre después de haber superado una serie de rigurosos requisitos.
Sin embargo, la Comisión de Gestión por Competencias de la Autoridad Portuaria de Ceuta, que tiene a su cargo la redacción de las bases de las ofertas de empleo que realiza esta entidad, diseña los perfiles profesionales que deben cumplir los candidatos a ocupar las plazas y establece la puntuación que se otorga a determinados méritos, omitió el cumplimiento de la normativa de la IALA. Por si esto fuera poco, el responsable de Recursos Humanos, J.C.M. —entonces miembro de esta comisión—, cuyo sobrino, J.C.B. terminaría instalándose con su pareja en una de las viviendas del faro de punta Almina después de que a esta se la hubiera contratado como farera, incluso tendría el descaro de afirmar que la norma que ha establecido la IALA no es más que “una supuesta normativa internacional, que carece de aplicación en territorio español (sic.)”, con el beneplácito y la presunta complicidad del presidente de la Autoridad Portuaria y de su camarilla.
Sería conveniente señalar que también formaba parte de la comisión que estableció los requisitos que deberían cumplir los candidatos que se presentaran a esta plaza otro pariente de la persona cuya pareja se instaló en el faro: M.C.R., quien, como se ha mencionado en un anterior artículo, fue el nº2 de UGT en las elecciones al Comité de Empresa de la A.P.C. que se celebraron en 2019; y es hijo del anterior comisario de la A.P.C.; sobrino del anterior responsable de Recursos Humanos (es hermano de su padre); pariente del actual responsable de Recursos Humanos (que es primo de su padre); y ascendió a jefe de Servicio de la Policía Portuaria en 2018, para ascender nuevamente al año siguiente a responsable de la Policía Portuaria mediante un concurso de méritos en el que él mismo participó en la redacción de las bases que establecieron los requisitos que deberían cumplir los candidatos a ocupar la plaza que finalmente se le adjudicó. En la redacción de esas bases también participó el primo de su padre, (futuro responsable de Recursos Humanos y Organización de la A.P.C. y nº3 de UGT en las elecciones al Comité de Empresa de la A.P.C. que se celebraron en 2019). Al final, todo queda en familia…
Como resultado de tanto presunto nepotismo, la Comisión de Gestión por Competencias de la Autoridad Portuaria de Ceuta estableció en las bases del concurso de méritos que se convocó para adjudicar la plaza de farero un perfil profesional que nada tiene que ver con este oficio, sino que se ajusta al de un técnico de Infraestructuras y concuerda con el de las personas a las que se quería beneficiar. Finalmente, el responsable de Recursos Humanos de la Autoridad Portuaria de Ceuta consiguió “colocar” a la pareja de su sobrino en el faro de punta Almina, iniciándose una rocambolesca historia que merece entrar en los anales de la ingeniería de la corrupción y es una buena muestra de lo que puede llegar a ocurrir cuando una camarilla asume el control de una institución y después presuntamente la corrompe para lucrarse ilícitamente.
En los siguientes artículos, se expondrá detalladamente como algunas de las presuntas actividades ilícitas del presidente de la Autoridad Portuaria de Ceuta y su camarilla han vulnerado presuntamente la legislación, deteriorando el servicio del faro de punta Almina y con ello la seguridad de la navegación en una de las rutas más transitadas del planeta".
Por el Colectivo Chance 85.
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