REVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 30/11/2015
El éxito de Juan Riva.

14 años de trabajo contra pronóstico.

Riva le ha dado la vuelta al grupo tras hacerse cargo de una situación muy difícil.



Juan Riva logró la semana pasada firmar el convenio que le garantiza las subvenciones para la autopista del mar Vigo-Saint Nazaire. Doce años después de verse fuera de esa línea ha logrado no solo volver a ella si no dar un paso más. La competencia del anterior consejero delegado Luis de la Peña, dejó al grupo Suardiaz en una situación comprometida. En febrero de 2.002 Juan Riva se puso a la cabeza de los accionistas tras la dimisión de Luis de la Peña, al cambiar el protocolo familiar.

El que todos veían como un señor de Madrid, con falta de experiencia en el mundo naviero, se tuvo que hacer cargo ante el desafío de Luis de la Peña Riva, accionista y primo. De la Peña, se había hecho cargo del grupo Suardiaz tras Fernando Fernández Tapias, que había sido consejero delegado del Grupo Suardiaz del grupo durante años, y le hizo una competencia sin tregua a su antiguo grupo.

Con tales predecesores, Juan Riva lo tenía todo en contra. Perdió rápidamente el contrato fundamental para la naviera y para el cual había construido varios barcos, expresamente dimensionados para esa línea que sacaba prácticamente la totalidad de la producción de la fábrica del Grupo Peugeot-Citroën en Vigo.

La fábrica más productiva del grupo y cuyo contrato suponía miles de vehículos al año. Algo suficiente para propulsar cualquier naviera pero también para hundirla si de la noche a la mañana se quedaba sin el. Luis de la Peña, le dio un zarpazo al grupo quitándole el contrato y dejandoles con los barcos que habían construido.

Una historia de alto voltaje, en la que las relaciones de Luis de la Peña en París con Robert Peugeot eran fundamentales, pero también con el director de la planta, Riera que tenía la confianza plena de los franceses en Vigo. De la Peña consiguió quitarle el contrato haciendole pasar un mal rato.

Riva, asturiano pero de Madrid, tenía suficiente patrimonio y actividades como para haber cedido la dirección y la presidencia ejecutiva a cualquier otro, eliminando la posibilidad que casi todo el mundo daba por segura, de sufrir un fracaso y comprometer, ya de por vida, su prestigio como empresario.

A Juan Riva le dieron por todos lados, era sujeto de comentarios, de desplantes y de salidas de tono. En España es imperdonable tener buena planta y dinero. Si no se tiene una historia de salida de la pobreza y la necesidad, nadie parece merecer respeto.

Riva inició un peregrinaje de viaje en viaje para colocar aquellos barcos cuyas dimensiones se habían pensado para aquel tráfico de ida y vuelta desde Vigo a Saint Nazaire, cargados de coches y de semirremolques. Peregrinó para colocarlos tan pronto al servicio de la OTAN, como moviendo suministros a cualquiera que se los pidiese. Entró en alianzas con los Grimaldi en el Mediterráneo, inició líneas desde varios puertos secundarios allí donde no le cerraban las puertas y le dejaban hacer el resto de los navieros. Llegó la crisis y una difícil situación financiera con los bancos echándose le encima. Había que pagar los barcos que se habían hecho para el grupo Peugeot y que este había desdeñado de forma tan sorprendente. Vio además como su primo de la Peña se aliaba con Acciona y gracias a sus dotes seductoras, llegó a ser consejero de Trasmediterránea poniendo a su servicio, y en contra de Juan Riva, a la que era la primera naviera española.

Juan Riva sufrió y de verdad. Si la compañía hubiese sido totalmente suya, y no que tuviese además que atender a una pléyade de accionistas, familiares además, sujetos de herencias y de viejas historias familiares, habría sido mas comprensible que alguien se hubiese comprometido tanto. Fueron y vinieron sus directivos, la gente abandonaba el barco, pero Riva prevaleció. Contra todo pronóstico la naviera no se fue al garete, y poco a poco fue recobrando la confianza de los Peugeot hasta volver a explotar ese contrato. Pasaron por ella UECC aliado con Luis de la Peña, Acciona con la misma alianza y al final CMHF del mismo de la Peña, este después dejó el contrato.

Y entonces en 2014 Suardiaz retorno al contrato. Poco a poco empezó a hacer méritos para que la línea obtuviese las subvenciones que se habían acordado en el acuerdo bilateral entre España y Francia a pesar de que la de Gijón fracasara.  Justo un año y tres meses después de que la de Gijón agostase su plazo y LD Lines abandonase, Riva ha conseguido que la UE y Francia le concedan las ayudas que se habían establecido. También ha conseguido que la crisis demostrase que aquel pliego de condiciones con miles de tráilers pronosticados y presupuestados recobrase el sentido, y como premio a haber sobrevivido al maremoto de la crisis logre unas ayudas que le garantizan, al menos, un pie de tráfico para ensayar que la línea acabe sirviendo a un tráfico de tráilers desde el puerto de Vigo.


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