La falsa salvación de Correos, que todos pretenden vender como un éxito.
Treinta años fracasando.
De Feijoó a Serrano.
La salvación de Correos mediante el Real Decreto de medidas de acompañamiento del 23 de diciembre se está vendiendo como un éxito. Cuando en el fondo es un fracaso y la renuncia de Correos a competir de verdad en el mundo de la paquetería.
Es la constatación de que Correos no es viable económicamente sin la ayuda del Estado, encargándole de una u otra forma tareas y servicios que pueda remunerarle de una forma al margen de los controles europeos a la competencia de Correos.
Se dirá que hay muchos mecanismos para controlar que no haya subvenciones cruzadas y que Correos no utilice el dinero que va a recibir que seguramente superará su subvención por las obligaciones de servicio público postal, OSP, pero la realidad es que los controles y filtros tendrán más agujeros que un colador.
La salvación de Correos se diseñó hace meses, la situación era crítica, y con causa de disolución de la empresa si se contabilizaban todavía más pérdidas.
La salvación se va a hacer se dice, por la vía de acercar el modelo de Correos al italiano o al francés, es decir que Correos se dedique a ser un brazo de la administración para paliar supuestamente efectos de la España vaciada pero en general para servir como de ventanilla en una administración cada vez más compleja y menos adaptada al ciudadano.
Pero este relato, está argumentación, de que se homologa al Correo español con el Correo francés es una falacia y una cortina de humo para tapar el gran fracaso del Correo español, más bien de sus gestores políticos, no de sus empelados.
Se van a utilizar 4.000 millones de euros de dinero público para que Correos vaya sobreviviendo, alimentado por el suero de los pagos por los servicios de interés colectivo.
Cuando la realidad es que el Correo francés que es verdad que dispone también de ayudas cruzadas del Estado porque desempeña unas labores de servicios de interés colectivo sin embargo ha desarrollado un poderoso brazo de paquetería que es su unidad DPD, Geopost, que en España es la dueña de Seur. Lo mismo se puede decir de Deustche Post y DHL.
Este es el dato que informaciones en la prensa general se obvia completamente y es una prueba del infantilismo a la hora de tapar los problemas que tiene el correo.
Esto es una prueba del fracaso de la administración para reformarse a sí misma, es la historia de treinta años de fracaso desde que llegó la democracia y en 1990 se creo el Organismo Autónomo Correos y Telégrafos.
El primer presidente que quiso hacer algo fue Luis Egusquiza, ya en 1991, que detectó los problemas que tenía Correos.
Le siguieron:
José Ramón Esteruelas Hernández, el de la célebre operación del edificio de Monthisa. 1996-98. PP.
Alberto Núñez Feijóo, que discutió con La Poste. 2000-2003. PP, pero valorado por no querer privatizarlo.
Víctor Calvo-Sotelo 2004. PP. El aparato del PP maniobrando a lo suyo. En manos de Regino de CC.OO.
José Damián Santiago Martín 2008. Psoe. El aparato del Psoe maniobrando a lo suyo.
Sixto Heredia Herrera 2010. Psoe.
Alberto Lafuente Félez 2011. Psoe. Un hombre de Hacienda que se dio cuenta que era imposible.
Ángel Agudo San Emeterio 2012. Psoe.
Javier Cuesta Nuin 2012- 2018. PP. La discreción de la ineficacia.
Juan Manuel Serrano 2018- 2023. Psoe. Una gestión cuando menos polémica.
Pedro Saura 2023.
Se han tirado por lo menos 30 años en idas y venidas y sobre todo en una dirección no profesional, en el sentido de que Correos ha sido colonizado una vez tras otra, por presidentes con un cargo político, que muy pocas veces ha representado un avance en la gestión del mismo.
No se ha querido tomar el toro por los cuernos, no se ha podido optar al modelo francés o el modelo alemán creando una fuerte filial internacional por falta de capacidad de expansión en Europa y tampoco se ha optado por modelos como la privatización como el correo británico o el portugués. Se desoyó la asociación con el Correo francés.
No hay excusa porque los mimbres del problema, los datos de la ecuación están aquí desde hace 30 años; otros correos iniciaron caminos de modernización como el correo alemán sobre todo con audaces compras de empresas de paquetería internacional como la norteamericana de DHL y también un poco más funcionarialmente el correo francés.
Es ilustrador que sólo ahora cuando se va a optar por ese método de salvación artificial se pone sobre la mesa un plan de reforma del funcionamiento de la plantilla. Algo que siempre se intentó pero nunca fue tan claro en los 30 años anteriores. Tarde mal y arrastras ya veremos si va a algún sitio y si sirve para algo.
También es curioso que después de cuarenta años las autoridades de la competencia la CNMC diga abiertamente que los precios que cobra correos a la clientela de mayor tamaño no cubren los costes es decir que hace dumping.
Es decir que aquí se ha puesto el dinero los 4.000 millones para después decirle a los sindicatos que tienen 1.400 para ver si reforman el funcionamiento de la plantilla y por otro lado como ya va a haber dinero público se le dice a
Correos que tiene que dejar de cobrar barato para aumentar su facturación.
No es nada edificante ni tampoco es una coincidencia, de que se estén tomando todas estas medidas ahora in extremis, cuando Correos iba camino de quebrar y cuando 30 años de incapacidad política por un sistema de nombramientos de los presidentes y de blindaje de la plantilla de correos ha mantenido prácticamente inmóvil la compañía estatal durante estos 30 años.