REVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 25/08/2016
Sindicalismo estibador vs. Anesco.
Reforma, Multa y Sageps.
Por Enrique Arraiz.
El panorama global de la economía no puede ser más decepcionante, la desaceleración de China, la caída del precio del petróleo, el Brexit en Europa. El éxodo migratorio, las guerras y el terrorismo, nada a lo que el mundo no se haya enfrentado anteriormente, sin dudas una bomba de relojería.
Otro foco de inestabilidad en España es el empleo de menor calidad que pone nuestro crecimiento en serio peligro, aunque el turismo volverá a marcar un nuevo record como principal motor de nuestra economía, se considera que España está saliendo de la crisis cuando en realidad lo hace sin haber resuelto los problemas estructurales que tenía con anterioridad a 2008, sin lugar a dudas no es la mejor forma de afrontar el futuro.
Tras año y medio sin reformas, la estiba se enfrenta a riesgos globales como un crecimiento decepcionante de países como Brasil, Rusia, Canadá o China en una situación muy delicada. Existe una volatilidad brutal que pone en riesgo las inversiones extranjeras que se están llevando a cabo en nuestros puertos e infraestructuras.
La falta de acuerdos entre las partes, sindicalistas y empleadores, dificulta la estabilidad, no solo en relación a los puestos de trabajos como está ocurriendo en Valencia, además pone en riesgo la organización global de la actividad portuaria a medio y largo plazo en España.
El desvío progresivo de tráficos hacia puertos más estables y rentables tiene estrecha relación con los resultados financieros, los elevados costes resultantes de los conflictos como Valencia, Algeciras o Las Palmas, están dando al traste con las políticas de escala y es que la “sostenibilidad” es la clave de la eficiencia, algo que por el momento, no se ha logrado en nuestro país.
Hay poca certeza en todo lo relativo a la reforma de la estiba a la espera de un pacto que se prolonga en el tiempo ante la interinidad del gobierno, no se pone sobre la mesa oportunidades para mejorar la situación, no obstante, la polémica está servida con acusaciones mutuas entre las partes ante la inexistencia de iniciativas.
La falta de transparencia hace imposible encontrar una salida a la reforma, situación que resta credibilidad ante la Comisión Europea que ya libró a España de una multa a cuenta del desvío del déficit; con Alemania como firme opositor a cualquier exoneración de obligaciones y responsabilidades, no cabe la menor duda que la próxima multa por incumplimiento de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, será contundente y ejemplarizante contra nuestro país a causa de la estiba, dinero que saldrá de los bolsillos de todos los españoles, circunstancias que erosionará, aún más, la imagen que tenemos los estibadores.
En mi opinión, hay argumentos para un acuerdo, el problema es que ahora y tras décadas de excesos, la torna ha girado en contra de los sindicatos ante la negativa de ANESCO en suscribir cualquier acuerdo y razones lo le falta.
Hubo una época en que los sindicatos sacaban el máximo partido a su posición dominante paralizando los puertos como medida de presión ante sus empleadores, viéndose en la obligación de claudicar frente las reclamaciones de los estibadores. Hoy en día, esa situación se ha revertido en favor de ANESCO. Casos como el puerto de Valencia donde las empresas se limitan al estricto cumplimiento de la ley para evitar rubricar cualquier acuerdo que permita restablecer la “paz social” y el normal funcionamiento.
Durante décadas, el Estado permitió los excesos bajo su paraguas proteccionista, circunstancias a las que hoy le toca hacer frente para salvar la precaria situación. Los sindicatos salen al paso alegando que “los puertos gozan de buena salud” cuando otro año más, se superarán todos los records en la estiba sin embargo, todos los indicadores sugieren que se trata de un escenario excepcional, es decir, una situación coyuntural y transitoria alentada por la llegada masiva de turistas. Se augura un crecimiento sostenido pero a menor ritmo en los próximos años, situación que afectará de lleno a la actividad portuaria.
Existen otros casos donde el tiempo y los excesos se han vuelto contra el propio sindicato como ocurre en el puerto de La Luz y de Las Palmas. Sagep mantiene en plena crisis un gasto de 41 millones de euros anuales y una deuda histórica de 24 (millones), invirtiendo en plena crisis y sometidos a un supuesto plan de saneamiento, 265.000 euros en formación de los cuales 145.000 euros van a gastos indirectos difícilmente justificables.
Otro lado oscuro de la actividad portuaria en Las Palmas es la protagonizada por ASEP contra OPCSA con Miguel Rodríguez a la cabeza. Durante años, el enfrentamiento ha sido continuo y patente; en 2009, ASEP realizó una huelga encubierta limitando a 100 movimientos por turno en la terminal de OPCSA como medida de presión, se pretendía obligar a la estibadora a firmar el convenio local impuesto por ASEP.
Dada la fuerte influencia de Miguel Rodríguez en el Consejo de Administración de la AA.PP de Las Palmas, el presidente de los estibadores canarios, logró con el apoyo de Coalición Canaria y el PSC (Partido Socialista Canario), una subvención directa para un proyecto de investigación financiado por la Consejería de Empleo, Industria y Comercio del Gobierno de Canarias mediante subvención pública (Orden del 16 de Abril de 2013).
El estudio que costó a los canarios 19.000 euros, trataba sobre la investigación de incidencia de riesgos psicosociales de los estibadores portuarios. Finalmente, ese informe se convirtió en un arma arrojadiza contra la terminal de OPCSA; públicamente, Miguel Rodríguez, afirmaba que la mayor parte de los problemas de salud que sufrían los estibadores, eran provocados por esa “terminal”. Problemas como la "ansiedad" se generaba por la "falta de dirección" en el funcionamiento de la terminal de Opcsa, operador que acaparaba el 80% de la carga y descarga en La Luz por aquel entonces. "Entre los compañeros", apuntaba Miguel Rodríguez, "la llamamos Alcatraz".
Tres años más tarde y tras la toma de control de la terminal por parte de MSC, estas y otras declaraciones han pasado factura a su relación con la naviera italo-suiza quien ha dejado a la terminal en caída libre. Todos los informes relacionados con ese estudio y contra OPCSA han sido eliminados de las redes por el sindicato, sin embargo ha quedado en la memoria de MSC y OPCSA.
La caída del tráfico sumado a la incertidumbre, hace presagiar que en octubre próximo y si la situación no mejora, Sagep se verá abocada a un ERE masivo. A la mala situación del puerto de Las Palmas, se suma la posible entrada en quiebra del armador griego, Ocean Rig que tiene varias plataformas amarradas en el puerto y una importante deuda en reparaciones, despertando la inquietud en los empresarios 'offshore' del puerto, otro dolor de cabeza para Luis Ibarra que ve cómo se acumulan los problemas ante los fallidos proyectos para captar nuevos clientes, tráficos que nunca llegan a consolidarse agravando aún más la crisis del puerto.
Ibarra, ha propuesto un adelanto de cinco millones de la caja de la AA.PP para la prejubilación anticipada de cincuenta estibadores que no llegan a los cincuenta y cinco años, propuesta realizada por Ibarra a los socios de sagep a cambio de un aval bancario.
Como ocurre en Valencia, se duda que las estibadoras acepten semejante acuerdo inclinándose por un ERE o en su caso, que el Estado asuma los costes como en su día insinuó Ana Pastor. Tampoco los empresarios offshore del Puerto estarían muy a favor de un rescate de los estibadores cuando la posibilidad de quiebra vuela sobre sus cabezas como la espada de Damocles, arriesgada apuesta de Ibarra.
En mi opinión, los empleadores (ANESCO) pretenden con su actitud conservadora e inmovilista, lanzar el testigo al gobierno que ha justificado su falta de iniciativa a la situación pre-electoralista y posteriormente a su eventualidad para tomar decisiones.
Dice el dicho que “resulta difícil derrotar a una persona que nunca se rinde”. Los empleadores han aprendido la lección utilizando la técnica del desgaste, dilatando en el tiempo cualquier posible acuerdo, circunstancias que sólo perjudica a los estibadores a largo plazo.
La lucha obrera ha pasado a convertirse en una carrera por la conservación de los puestos de trabajo.
Ahora es tiempo de ahondar en la coherencia en busca de un acuerdo que permita reactivar la estiba lo antes posible. Coordinadora por ejemplo, debe abandonar esa actitud irascible cuando olvida que, en cierta manera, es responsable de las actuales circunstancias ante su falta de visión de futuro, arrastrando al resto de los sindicatos a una situación sin precedentes.
En todo caso, es una excelente oportunidad para que los sindicatos con menor representación, puedan alcanzar acuerdos puntuales, dada la intención del gobierno de liberalizar los puertos hacia políticas de libre competencia.
Enrrique Arraiz
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